Las razones para dar de pecho

Buenas razones para dar de pecho a tu bebé

¿Sabias que la alimentación mediante el pecho materno puede evitar que tu hijo sufra de problemas dentales o del lenguaje? La leche materna ofrece un escudo de protección contra enfermedades ya que las células vivas que esta contiene ayuda a desarrollar y fortalecer su sistema inmunológico. Pero este no es el único beneficio que puede ofrecer la leche materna.

El ejercicio que el bebé efectúa al succionar el pecho afecta positivamente la conformación de su rostro y la capacidad de hablar con claridad, cosa que no logra con la alimentación por biberón. Es cierto que para el niño es más fácil tomar el biberón que succionar el pezón de su madre. Pero es precisamente ese ejercicio al succionar lo que contribuye al desarrollo de sus mandíbulas, los dientes y el habla.

La tetilla artificial de un biberón es dura y larga lo que puede afectar la estructura facial del niño. También puede hacer que la lengua se impulse hacia delante lo que puede ocasionar que cuando el niño esté listo para el alimento sólido presente problemas para tragar de forma apropiada los alimentos.

El pezón de la madre logra adaptarse a la boca del niño, lo que no puede hacer un pezón artificial. Como el pezón de la madre es suave y flexible el niño puede introducirlo en su boca, contra el paladar y se ayuda con la lengua, las encías y los labios. Este ejercicio activa los músculos de las mejillas lo que ayuda en el desarrollo facial.

El biberón también puede afectar la alineación de los dientes. Al igual que un pacificador o chupar el dedo pulgar, la tetilla artificial estrecha el arco de los dientes y limita el espacio para estos ya que presiona el paladar. Sin embargo, la alimentación al pecho materno ayuda a la alineación y fortalecimiento de los dientes.

Mediante la lactancia el niño también se entrena para el lenguaje. Prepara la lengua y la boca para más adelante producir los sonidos adecuados del habla. Cabe señalar que el lenguaje apropiado también depende del oído. Los niños suelen sufrir de infecciones del oído y esto puede afectar que escuche los sonidos adecuadamente y los diferencie.

Como sabemos, la lactancia ayuda en este aspecto protegiendo contra las infecciones. El biberón, por el contrario, agrava el problema, pues cuando el niño es alimentado acostado, la presión que hace al succionar el biberón puede hacer que la leche vaya hacia el oído medio, lo que provoca infección e irritación.

Aunque el beneficio de la lactancia en este aspecto del lenguaje es grande, no sustituye la motivación de los padres y el resto de la familia al hablarle al niño en oraciones completas, leerle todos los días y responder a sus balbuceos.

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