Familia

Lo importante que es pedir perdón cuando nos equivocamos con nuestros hijos

Como pedir perdón a nuestros hijos

Todos cometemos errores, y tenemos que enseñar a nuestros hijos, con nuestro propio ejemplo, a poseer hasta esos defectos, incluso cuando es realmente embarazoso para nosotros. O incluso cuando nos sentimos enfadados por algo que nuestros hijos han hecho, es nuestra obligación enseñarles a sobrellevar la frustración, siendo un espejo en el que verse reflejados.


Al igual que cuando, finalmente, perdemos la paciencia después de escuchar a nuestros hijos quejarse de algo durante 10 minutos, lo más importante a recordar es mantener la calma y ser sincero con nuestra disculpa.

Recuerda que, pidiendo disculpas a nuestros hijos cuando cometemos errores, por difícil que pueda ser a veces, ayuda a nuestros hijos a reconocer sus propios defectos y les facilita como aprender a pedir disculpas también. He ahí la importancia de que seamos capaces de pedir disculpas y reconocer que ser padres y madres no nos hace perfectos, sino que también les muestra que está bien cometer errores.


¿Qué pasa al cometer errores?

Los niños que no experimentan tanto fracaso tienen problemas para saber qué hacer cuando se presentan los problemas, no tendrán la confianza suficiente para tomar riesgos, no se enfrentarán con valor a sus problemas de frente o de no utilizar los golpes como medio de respuesta.

A la larga, cometer errores y aprender de ellos da a nuestros hijos más confianza en sí mismo y capacidad de recuperación. Además de una manera de que puedan aprender esto es observando a sus padres a asumir la responsabilidad de sus propios errores y aprender de ellos.

Ya que somos su ejemplo más directo y, si nos ven capaces de cometer errores, reconocerlos, aceptarlos y pedir perdón de una manera correcta, nos copiarán y siempre reconocerán sus errores e incluso evitarán cometer errores mayores.


Consejos que pueden ayudarte para pedir perdón a tus hijos

Poseer sus sentimientos y asumir la responsabilidad de ellos

Está bien sentirnos frustrados y molestos. Sólo recuerda que la forma en que respondemos a esos sentimientos no siempre está bien. No está bien gritar o dar portazos, ya que tus hijos están viéndolo, por lo que no reacciones de una manera que no quieras que imiten.

Conectar la sensación de la acción

Explica en tu disculpa porqué sentiste la manera en que lo hiciste. ¿Qué pasó que te hizo reaccionar de esa manera? Eso sí, no utilices esto como una oportunidad de colocar la culpa (“Lo siento, grité, pero no me hubiese lastimado el pie si hubieses recogido tus juguetes.»)


Pedir disculpas por la acción

Indicar qué acción tuya es inapropiada y explicar por qué. Tus hijos aprenderán que no pueden actuar de esa manera tampoco.

Reconocer los sentimientos de tu hijo

Mostrarles que entiendes que han sido heridos u ofendidos. Si tu acción fue provocada por algo que tus niños te hicieron o dejaron de hacer, asegúrate de que entienden que tu afecto no se basa en que ellos cumplan con tus expectativas.

Comparte cómo vas a evitar esta situación en el futuro

Esta es una gran oportunidad para enseñar a tu hijo a aprender de nuestros errores y mejorar nosotros mismos. Tienes que ser específico en lo que tienen por objetivo hacer para no culpar a los demás o gritar, por ejemplo.

Pide perdón

Esto puede ser tan simple como «¿puedes perdonarme?»

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